Un pequeño poema, y otro que mejor no compararlo.
Todo era mejor cuando encontraba
tu sonrisa entre la multitud.
Cuando me perdía por los pasillos y en cada
aula seguía el perfume de tu esplendor.
Cuando cada cadencia se fundía con tu alegría
haciéndome vivir el día
en que no se hallaba el dolor.
Todo era mejor.
Tus ojos eran la más alegre melodía.
Tus pupilas,
apenas visibles a causa de la luz que desprendía tu alma,
eran lo único negro de aquel lugar.
Un arcoiris de belleza me invadía cada instante,
pensando en nuestro tiempo por delante
de todo lo que pudiera pasar.
Y es que me mata pensar
que todo esto es un hecho del pasado,
un juguete del destino,
y por dentro me destruye saber
que si tu voz me imagino
no sé a dónde iré a parar.
Cuán alegre era ese lugar...
He de corregirme, pues tu ausencia
vacía mundos de sonrisas,
llena de melancolía enteras almas.
Pero hay algo que nunca se planteó mi mente:
¿Y si un casual día apareces entre tanta gente?
Sin duda, algo inexplicable sería,
que no imposible, pues ya me has demostrado
que por una persona
no hay que hacer todo lo posible,
sino lo que ni tú te imaginas, lo imposible.
Dícese en mi alma que cualquier tiempo
pasado fue mejor;
¡mentira!
Tu resplandor seguirá siendo igual de robusto
a pesar de que silbe tanto el viento,
y tu alma permanecerá quieta y viva
esperando mi mirada
en este mundo abarrotado de pavor.
-Bueno, en parte creo que hay algo de muchísima mejor calidad literaria que también expresa como se siente un órgano dentro de mí, un tal corazón.
Os dejo parte de las maravillosas coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre.
tu sonrisa entre la multitud.
Cuando me perdía por los pasillos y en cada
aula seguía el perfume de tu esplendor.
Cuando cada cadencia se fundía con tu alegría
haciéndome vivir el día
en que no se hallaba el dolor.
Todo era mejor.
Tus ojos eran la más alegre melodía.
Tus pupilas,
apenas visibles a causa de la luz que desprendía tu alma,
eran lo único negro de aquel lugar.
Un arcoiris de belleza me invadía cada instante,
pensando en nuestro tiempo por delante
de todo lo que pudiera pasar.
Y es que me mata pensar
que todo esto es un hecho del pasado,
un juguete del destino,
y por dentro me destruye saber
que si tu voz me imagino
no sé a dónde iré a parar.
Cuán alegre era ese lugar...
He de corregirme, pues tu ausencia
vacía mundos de sonrisas,
llena de melancolía enteras almas.
Pero hay algo que nunca se planteó mi mente:
¿Y si un casual día apareces entre tanta gente?
Sin duda, algo inexplicable sería,
que no imposible, pues ya me has demostrado
que por una persona
no hay que hacer todo lo posible,
sino lo que ni tú te imaginas, lo imposible.
Dícese en mi alma que cualquier tiempo
pasado fue mejor;
¡mentira!
Tu resplandor seguirá siendo igual de robusto
a pesar de que silbe tanto el viento,
y tu alma permanecerá quieta y viva
esperando mi mirada
en este mundo abarrotado de pavor.
-Bueno, en parte creo que hay algo de muchísima mejor calidad literaria que también expresa como se siente un órgano dentro de mí, un tal corazón.
Os dejo parte de las maravillosas coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre.
I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
II
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.
III
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.
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