Sueños.

Cierro los ojos.
Mis alas se despliegan debajo de las sábanas.
La ventana se abre por completo.
De repente se oye en mi cabeza: Es hora de ser libre. Es hora de volar.
Alguien entra por mi ventana y me adivina el pensamiento.
Esparce unos polvos por mi cuerpo... Y comienza la felicidad.
Es hora de que las estrellas me vean, en vez de yo ver las estrellas.
Despego a toda velocidad.
Una Réflex cuelga en mi cuello.
Una Gibson Les Paul se aferra a mi espalda sin estorbar el vuelo de mis blancas alas.
Mis manos sujetan una pluma y un pergamino.
Ha llegado la hora de cantar la melodía que poetas  nunca pudieron escribir.
Ha llegado la hora de escribir las palabras que músicos no pudieron cantar.




Sobrepaso el cielo.
Mi vuelo se agiliza a medida que pasa el tiempo.
Dejo mi pesada, abrumadora, horrible y aburrida (entre otras MUCHAS cosas) vida.
Veo cómo la tristeza deja de seguirme.
Duerme como un tronco.
Ahora todo tiene color.
El universo de los sueños es mucho más bello de lo que despierta pude imaginar.
Todo lo que ven mis ojos puede hablar.
Pero sin embargo, ese lugar está en completo silencio.
Los vinilos descansan mientras se escucha su muda melodía.
Descansan para poder ser utilizados otro día.
También sueñan.
Las gotas de agua se esparcen por el aire que no sopla.
Cuando éste está despierto, silba.
Pero cuando está dormido ronca.
Su canturreo es más agradable durante el día.


Me detengo un momento para observar el odioso planeta que por el día habito.
Es como una canica descolorida.
Mi cuerpo se da la vuelta.
Me percato de una cosa que nunca había tenido en cuenta.
El Sol no se apaga cuando duerme, y su luz no despierta a nadie en este lugar.
Empiezo a fotografiar todo cuanto mi cámara ve.


Cambio de rumbo.
Ahora me dirijo a lo que nadie ha visto nunca.
El lado oscuro de la Luna.
No está tan oscuro como dicen.
La luz del Sol llega hasta aquí.
Me siento en el "aire".
No hay gravedad.
Saco mi guitarra.
Las cuerdas se mueven solas.
My guitar gently weeps while the Sun comes.
Las cuerdas dejan de sonar.
La luz del Sol aumenta muy poco a poco.
"¡No!" Suena en mi cabeza.
Guardo corriendo la Gibson en su funda y vuelvo a emprender el vuelo.
Mis alas están débiles.
Me apresuro en llegar donde tanto he soñado ir.
Una cama pasa por mi mirada.
Alguien duerme en ella.
"Esa cara... Ese pelo... Es... ¡Sí!" Grito en voz baja para no despertar a nadie.
Sus párpados se separan.
Una voz muy dulce me susurra: ¿Isa?
De repente...
Una nube negra se cierne sobre todo lo que mi mente alcanza ver.
Todo se desvanece en un momento.
Sólo puedo ver un fondo negro.
Ya no hay ni Sol, ni estrellas ni felicidad.
Todo ha caído en el olvido.
Fue todo tan bello que no se puede reflejar en un recuerdo.


La tristeza se había despertado.
Me ha puesto los pies en la Tierra.
Me ha abierto los ojos.


Cierro los ojos con fuerza, pero ese fondo negro permanece intacto.


"Mañana será otro día" pienso desesperada.


Y aquí estoy, viviendo la muerte en vida después de soñar que dejo la vida atrás para poder vivir.
He sido libre.
He sido feliz.
En sueños.


Todo se ha escapado como se escapa un globo lleno de helio.
Seguramente se dirija donde me dirigí yo anoche para reunirse con los demás sueños perdidos.





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