A day in the life.


Sonó el timbre. 3ª hora. Todo el mundo se levantaba de su asiento para entablar conversaciones absurdas con cualquier paleto o paleta de clase o, simplemente, para hacer el canelo. Todos menos yo. Permanecía inmóvil, oteando todo cuanto alcanzaba ver una de las numerosas ventanas de clase. En los patios del instituto sólo se podía observar la muerte de las hojas, las cuales morían en el suelo tras una lenta caída desde su árbol perteneciente. Rara vez era ésta, la cual no me había planteado salir de clase a mirar el hermoso Retiro desde las ventanas del pasillo. Todos ahí charlaban sin decir palabras (pues ni ellos sabían lo que narraban), y no me podría hundir en el silencio. Tenía la mirada perdida, harta de buscar alguna novedad en el tan normal patio.
-"Maldita sociedad, asco de gente, chonis de mierda, asquerosos ignorantes, agradable silencio y soledad, PUTA INCOMPRENSIÓN..."- Repetía sin pausa en mi todavía adolescente cabeza.
Miré de reojo y con desprecio el ambiente actual de mi clase. Aparté la mirada rápidamente; no quería dañarme más la vista. Unos jugaban al balón, otros lanzaban botellas, otros oían reguetón, otros se besuqueaban y otros simplemente hablaban de cosas sin sentido.
Estaba harta de todo lo que me rodeaba. Ni una puta persona era capaz de entender mis pensamientos. Confundían rareza con madurez. Me llamaban rara, o loca, algo que me enorgullecía por dentro, pues para mí ser normal era algo horrible. Alguien familiar se acercó a mi oreja derecha y me susurro:
-¿Qué te pasa?-
-No me pasa nada. Es mi estado normal, dentro de que no soy NADA normal.-
-A... Tía, me han dicho que Guille está por ti.-
-Por milésima vez: no creo en el amor. Y menos creo que alguien tan inmaduro como él pueda siquiera imaginarse lo que es. Su realidad es demasiado dulce para la mierda que el amor refleja.-
-Joder qué humos hija... Tampoco hace falta que la pagues conmigo.-
-No estoy enfadada, digo lo que siento, o lo que pienso, como quieras denominarlo.-
-Vale. Bueno, las chicas y yo estamos intentando sacarle información a Camila, la hemos visto un chupetón.-
-Me da igual, ni me incumbe ni me importa.-
Mi compañera es esfumó entre la multitud, dejando como único rastro los litros de colonia que se había echado.
Voces desafinadas y reguetón era el sonido de fondo, que no el de mi cabeza, claro está. Dentro de mí no se oía nada más que el silencio, las frases antes dichas en mi mente y el estribillo de Calle Melancolía. El canto de los pájaros era lo único que alegraba el momento. Pasaban los segundos tan lentamente como transcurrían las horas. Todo era insufrible, hasta la única persona que me entendía, yo. Mis párpados se cerraban inevitablemente mientras que todo el mundo pasaba desapercibido de mis acciones, invisibles para cualquiera. Éstos se juntaron y ocurrió lo de siempre, un nuevo mundo se abrió en mi mente. Comencé a volar por entre los árboles viendo si todavía quedaba alguna hoja viva, desatendiéndome de todo, incluido la verborrea formada por todos esos estúpidos adolescentes. Las canchas y los campos de fútbol estaban mojados, demostrando que la noche anterior había llovido. Podía percibir un olor parecido a la lavanda, aunque con un toque más húmedo. Miraba todas las clases en busca de determinados docentes, para así poderles saludar sin que el saludo fuera recíproco. Me asomé a la ventana de una clase cualquiera de 2º de Bachillerato. Lo de siempre, media clase dormida, cuatro gatos atendiendo, el resto centrado en las musarañas y el profesor (en aquel caso profesora) daba la clase desesperadamente aunque con la esperanza de que sirvieran de algo sus explicaciones en un futuro. Aparté la vista, y cuando me di la vuelta, sentí que un puñetazo de sonido me golpeaba el alma. Una sombra negra se cernió sobre mi vista y me abrió los ojos. Mis ojos, ya al tanto de que seguía viva, me dieron a conocer la situación actual: todos y todas las ignorantes de mi clase con una sonrisa falsa en la boca, una mirada furtiva y notitas entrelazadas entre sus pasatiempos. El profesor había entrado en clase.
-Mierda, ciencias. ¡Qué coñazo!- Musité entre los absurdos murmullos.
Como siempre, comenzó la clase. Esta vez de ciencias. Y otra vez, me hundí en mis poesías en busca de un refugio donde yo misma me diera la bienvenida. Cogí el bolígrafo y escribí no sé qué. Creo que expresaba cómo me sentía.

Comentarios

  1. ¡Madre mía! acabas de describir mi último año en clase, si sé perfectamente lo que es sentirse fuera de lugar, o simplemente Destacar, por no ser otra más en clase que te cuenta con cuantos tíos se ha liado en capi mientras bailaba danza kuduro >.<, para nada , me pasé todo tercero mirando por la ventana, imaginando como aparecía Kurt Cobain en mitad de clase y me cantaba, teniendo miles de ideas para fotos nuevas, deseando que sonará el timbre para saber que las 5 horas de aguantar gente indiferente, sin preocupaciones en la vida, sin sueños, y volviéndose más tontos por momentos y por ello creerse más guays porque la gente les ríe las gracias,por suerte encontré a un grupo de amigos, que me entendían y que tenían las mismas aspiraciones o sueños con sentido como yo, aunque ahora estoy un poco bastante decepcionada porque nadie es como parece ser, y me he llevado un palo muy grande hace 2 días, pero bueno a mi este curso me pasó algo que posiblemente me ha cambiado para bien, yo tampoco creía en el amor, pero todo cambió un día que no se ni como conocí a un chico en tuenti, desde aquel día, me hizo sentir comprendida, compartíamos sueños, y era la razón por la que en clase sonreía y en mi cabeza solo estaba la idea de que acabasen las clases para hablar con él, y tuve mucha suerte en poquísimo tiempo, lo quería y bastante aunque me costara admitirlo, y resulto ser que aunque yo me hundiera pensando que él no sentía nada, con los palos que me he llevado en estas cosas, no se como me armé de valor y se lo dije.. y fíjate de momento han sido los 3 meses y 2 semanas , en los que mejor me he sentido, en los que me hizo darme cuenta de que somos demasiado parecidos y que tanto él como yo en clase con este tipo de gente sobramos, bueno supongo que somos diferentes y me siento orgullosa de serlo, y supongo también que estaremos locos, pero dicen que las mejores personas lo están ;)

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  2. Eres genial, qué quieres que te diga.
    Mi pesimismo es el que me lleva a pensar que es una mierda porque lo he pasado demasiado mal... Pero sé que hay algo más que dolor en el amor.

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