Miedo.
Es un ser, o un sentimiento, o una melodía pero, por encima de todo, es algo a lo que realmente tememos. ¡Di con la palabra! Es una meta. La única a la que no deseamos llegar, pues lo que tendemos a hacer es correr en su contra en busca de un refugio donde el miedo no se plante, y durante esas horrendas actuaciones no pensamos que si para algo está el miedo, es para vencerlo. Se alimenta de nuestros pasos, y cada vez que nos damos la vuelta para no verle, se hace más grande, y más grande, y más grande. De nuestras pesadillas, de nuestro hambre, de nuestras lágrimas. Se alimenta del temor que le tenemos. Quizá no pensamos que dar la cara posiblemente sea lo que más y mejor nos venga, pues si nos apuñala, que sea en el pecho, y no en la espalda. Con los ojos cerrados no podremos ver la derrota, y lo más importante, la victoria. Es una cuesta que se empina cada vez que te frenas, que a veces hasta sufre derrumbamientos si gritas pidiendo que te rescaten de allí. El miedo es muchas cosas. Cada vez más si no hallamos la forma de vencerlo. Tenemos miedo de caer dos veces por el mismo barranco, y no nos damos cuenta de que siempre habrá un suelo que pisar. De tropezar dos veces con la misma piedra, y no nos percatamos de que siempre que pisamos la tierra es llana. El miedo es una montaña de mierda que vamos acumulando con cada intento fallido de justificar un error. Y no hay mejor solución que tirarnos a la montaña antes de que ésta se nos venga encima. Es un puente colgante en el que tienes que mirar para delante, pues si bajas la mirada sólo verás un abismo de sueños y almas perdidas y rotas. Tienes que cruzarlo, aunque a veces no hay tabla de madera donde pisar, pero si la vida no nos dio alas será porque no las necesitamos. Llegó la hora, volemos sin alas. Y cómo no, que el destino sea el miedo. Lleguemos a él, y hagámosle ver que él es quien teme a no ser temido, que nosotros no tenemos nada que envidiarle y ni mucho menos, nada por lo que huir de él. Hagámosle ver que es sólo un individuo entre la masa, un disfraz barato que esconde sus pocos sentimientos. Hagámosle ver que él es la verdadera debilidad. Venzamos el miedo.
ISA! Ya he vuelto y a ver sí quedamos! El otro día cotilleando en el móvil de una amiga vi que habías subido con Elena y Paula por aquí,no? Sí vuelves a subir avisame :) me encanta la entrada,y bueno,sobre esa que escribiste sobre nuestro blog de las chicas,por mi parte me encantaría que participaras. Quieres que intente meterte en la historia y participas? Besos :)
ResponderEliminarsíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii (además, ya sé ir XDDDD) Cuando tú me digas =)
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