Es hora de mirar hacia atrás y recordar.nuestras niñez.

Madres.
Pañales.
Llantos.
Caprichos.
Carreras.
Heridas.
Amistades.
Meros miedos.
Todo se basaba en una carrera.
Preparados...
Listos...
¡Ya!
Era el comienzo de la emoción.
Los momentos más difíciles.
Correr como nunca para conseguir la admiración.


Sí.
TODO era más fácil cuando nos despreocupábamos de todo.
Cuando nadie se metía contigo.
Sólo se veían lágrimas tras una caída.
O tras un intento fallido de convencer a nuestras madres para estar un rato más jugando o conseguir lo que queríamos.


Felicidad.
No sabíamos lo que era.
Pero la vivíamos como una rutina.
Todos los días nos esperaba junto a una pelota, una meta, o una comba.
Madre mía...
No sabía lo que era la felicidad hasta que dejé de vivirla.



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