Y otra vez él.
Te amo con cuerpo y alma... ¿Qué más puedo decir? Que si pienso en ti lloro, pierdo la calma, pues sin tu cuerpo, sin tu alma, yo no podría vivir. Me pregunto... ¿Qué harás cuando no estoy delante, cuando no estoy presente, cuando estamos distantes, qué harás cuando de mi sueño despierte, cuando me levante, qué harás cuando yo me acueste? No me lo imagino; ya me paso cada hora, cada minuto, cada instante pensando en ti, porque sin tu cuerpo, sin tu alma, yo no podría vivir. ¿Y qué será del día en que no te vea? Lloraré aún más, si es que me queda llanto. Ya no podré canturrear tu carita transformada en canción dentro de mí, no podré perderme en tu hermosa mirada, en esa pupila envuelta por un iris de color indefinido, sí, indefinido; no encuentro palabras lo suficientemente hermosas para denominarlo. Tampoco me podré deslumbrar con las blancas perlas de tu sonrisa, esa perfección, la cual cada día me asombra más, porque jamás vi semejante belleza escondida tras unos labios, tus labios, tus perfectos labios... Ese día habrá sido como si no lo hubiera vivido.
Comentarios
Publicar un comentario