Euforia.

Sonrío y sonrío y no dejo de sonreír.
Y no sé por qué.
Pero sonrío, y eso no lo hago casi nunca.
Y no tengo nada de qué hablar, bueno, tengo muchas cosas, pero me las callo.
¿Y por qué lo hago?
Porque me envuelven de sonrisas.
Porque me ayudan a levantarme de la cama.
Porque me ayudan a escapar de este horrible mundo con sólo cerrar los ojos.
Porque son el producto de mis sueños. Los pocos que he cumplido y los muchos que me quedan por cumplir.
Porque despejan el cielo cuando está nublado.
Porque le dan al Sol la luz que necesita para seguir alumbrando mi vida.
Porque encienden una vela en los momentos que el Sol se apaga.
Porque me hacen explotar por dentro sin que el mundo pueda sospechar qué pasa bajo mi blanca piel.
Porque hacen pactos con mi conciencia para yo poder actuar con el corazón y poder volar libre sin importarme lo que haya debajo de mis alas.
Porque son el abono que revive a las plantas donde ha llovido lágrimas.
Porque me hacen imaginar a mis ídolos difuntos en un asiento vacío.


Porque si todos los días de mi vida estuvieran abarrotados de esta bella euforia...




Todo aquel que conoce mi nombre sabría que soy feliz por mucho llanto que haya derramado.

Comentarios