Llegó, por fin, un poema que me trajo la inspiración.
Buenas noches, perfección.
¡Ya te estaba echando de menos!
Dime por qué tan cerca está tu corazón
y por qué tu cuerpo tan lejos.
¿Y Madrid?
¿Qué es sin tus versos?
Ni él mismo aguanta el sin vivir
que crea la ausencia de ellos.
La luz del mar se ha vuelto roja,
y ya no quedan hojas en los árboles.
Las piernas con las que aquí venías, cojas,
y tu libertad grita silenciosa bajo unos simples cristales.
Joaquín te reserva un novio,
un novio de esos poetas que tú quieres.
Pero de tanto componer, ciego por el agobio,
te quiere escribir mientras mueres.
Pero ¡qué más dan las rimas,
si tu prosa es igual de perfecta!
Despierta, Iria,
la felicidad espera que tú la veas.
Y no importa cuánto duren tus palabras,
ni tampoco cuándo rimen tus poemas.
Pues tal es el sentimiento que encierra una sola letra
que Lennon seguiría vivo y Bieber estaría muerta.
No grites tanto Madrid,
que te quedarás muda y sorda.
Él mismo te quiere ver aquí,
y más ganas tenemos todas nosotras.
¡Ya te estaba echando de menos!
Dime por qué tan cerca está tu corazón
y por qué tu cuerpo tan lejos.
¿Y Madrid?
¿Qué es sin tus versos?
Ni él mismo aguanta el sin vivir
que crea la ausencia de ellos.
La luz del mar se ha vuelto roja,
y ya no quedan hojas en los árboles.
Las piernas con las que aquí venías, cojas,
y tu libertad grita silenciosa bajo unos simples cristales.
Joaquín te reserva un novio,
un novio de esos poetas que tú quieres.
Pero de tanto componer, ciego por el agobio,
te quiere escribir mientras mueres.
Pero ¡qué más dan las rimas,
si tu prosa es igual de perfecta!
Despierta, Iria,
la felicidad espera que tú la veas.
Y no importa cuánto duren tus palabras,
ni tampoco cuándo rimen tus poemas.
Pues tal es el sentimiento que encierra una sola letra
que Lennon seguiría vivo y Bieber estaría muerta.
No grites tanto Madrid,
que te quedarás muda y sorda.
Él mismo te quiere ver aquí,
y más ganas tenemos todas nosotras.
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