Un pequeño cuento en verso:)

Oí unas palabras que hablaban
de un amor perdido;
un llanto débil pedía mi auxilio.
Me acerqué temerosa y,
susurrándole al oído,
le dije que llorar no valía la pena,
pero la solución no era el olvido.


La niña,
que por su príncipe lloraba,
se encontraba entre la muerte y la vida,
al borde del abismo.
Su voz me respondió que le daba lo mismo;
lloraría por su príncipe hasta que él
en ella se fijara.


Todo el mundo a la niña miraba
sin percatarse de lo que en ella ocurría:
Por su príncipe lloraría
hasta que en la muerte quedara atrapada.
-¡Callaos! No sois vosotros a quien quiero.-
Gritó la niña con vergüenza y miedo.


Y el silencio calló el momento.


Entre tanto experimento,
lágrimas y muerte
en su rostro se cernían,
hasta que alguien apareció de repente.
-¡Es él, es él!-
Musitó la niña entre tanto silencio.


Y una sombra se cernió sobre su rostro.


-Oh, no, me he equivocado...
Resonó en los rincones de su mente,
que tanto tiempo había esperado,
que lo único que llegó fue la muerte.

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