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Y no necesito que vengas para mecerme en tus brazos.
Ni sentir mis lágrimas para saber que te has esfumado.
No necesito tampoco morir sonriendo en tu regazo.
¿No te das cuenta? Tu amor es algo que ya he olvidado.
Tu luz ahora no es la que alumbra el Sol que me ilumina,
ni tu lágrimas sollozan para mantener mi calma.
Ya no eres tú quien decide nada en mi día a día.
Ahora ya no formas parte de mi melancólica alma.
Fuiste tú quien me puso en llamas cuando tuve frío.
Fueron tus recuerdos los que la alegría me fueron trayendo.
Ahora forma parte tu sonrisa del olvido.
Junto a ti, con el pasado de mi vida se fueron yendo.
Ni sentir mis lágrimas para saber que te has esfumado.
No necesito tampoco morir sonriendo en tu regazo.
¿No te das cuenta? Tu amor es algo que ya he olvidado.
Tu luz ahora no es la que alumbra el Sol que me ilumina,
ni tu lágrimas sollozan para mantener mi calma.
Ya no eres tú quien decide nada en mi día a día.
Ahora ya no formas parte de mi melancólica alma.
Fuiste tú quien me puso en llamas cuando tuve frío.
Fueron tus recuerdos los que la alegría me fueron trayendo.
Ahora forma parte tu sonrisa del olvido.
Junto a ti, con el pasado de mi vida se fueron yendo.
Y tus pasos marcaron el ritmo de mi rutina.
La Calle Melancolía en la nada se está introduciendo.
Para curar el dolor que tu marchar me produjo no necesito aspirina.
La muerte se acecha, viene a por mí, pero de ella estoy huyendo.
La Calle Melancolía en la nada se está introduciendo.
Para curar el dolor que tu marchar me produjo no necesito aspirina.
La muerte se acecha, viene a por mí, pero de ella estoy huyendo.
Huyendo en una capa invisible,
como de la guerra huyen muchos guerreros.
Y el día de mi muerte mi muerte la recibiré contenta y sensible.
Pero, ni soy una cobarde, ni tampoco un caballero.
¡No me sobornes con dinero!
Que tus manos ya no sirven de nada.
¡Vete, ya no te quiero!
Tu mirada ahora es agua pasada.
como de la guerra huyen muchos guerreros.
Y el día de mi muerte mi muerte la recibiré contenta y sensible.
Pero, ni soy una cobarde, ni tampoco un caballero.
¡No me sobornes con dinero!
Que tus manos ya no sirven de nada.
¡Vete, ya no te quiero!
Tu mirada ahora es agua pasada.
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