.

Y el Sol difuminado en el paisaje,
Y las olas jugando en la orilla del mar,
Y yo observando triste cómo la noche nace.
En alguna parte de este mundo debes estar.


¿Te habrás escondido en algún lugar?
Porque he muerto en cada rincón de Madrid
Buscando tu voz y tu mirada,
Perdiendo las pocas ganas que tengo de vivir.


Pero, ¿y tu olor?
Aún lo percibo en mis sueños.
Volaba por ahí, libre.
Había escapado de su dueño.


Como tú, feliz, risueña, en libertad.
¿Qué ha sido de mí?
Dependo de tu sonrisa y tus palabras.
Y, por supuesto, dependo también de ti.


Soy un muro derribado.
Un ave que ha muerto sin saber volar.
Un puñado de poemas olvidados.
Una cosa rara que ha visto a su vida marchar.

Comentarios