Tengo que dejar de hacer esto, soy demasiado pesimista.

Y no sé por qué.
Ni cómo.
Pero sí, lo siento.
Siento que me invades cada momento de mi "vida".
Que me quieres y me odias a la vez.
Y que no significo NADA para ti, y que simplemente soy el pétalo más pequeño de una flor marchita.
Siento cómo eres el vacío que me provoca un nudo en la garganta.
Cómo mi cuerpo sacia su sed con las lágrimas que lloro para que vuelvas algún día.
Cómo los bolígrafos con los que escribo derraman gotas de tinta con tu nombre.
Cómo cada vez que lo pronuncio mi voz se quiebra.
Huelo tu caminar.
Oigo tu perfume.
Veo tu esplendor.
Siento los recuerdos que el olvido se ha llevado.
¿Por qué te has quedado dentro de mí cuando lo me que queda de ti es un puñado de recuerdos?
¿Por qué no te has ido con el olvido?
Es una broma de mal gusto.
Y una forma de hacerme sufrir.
Pero no te puedo echar la culpa de todo, cuando tú eres simplemente el objeto con el que me intento justificar sin éxito.
Siempre tú.
Y tus palabras, tus consejos.
¿Sabes? Estoy indignada.
¿Por qué?
Te fuiste. Para siempre.
Y cuando te veo por la calle derramo ríos de lágrimas.
Pero todo es en vano.
Y te grito, también te grito.
Pero, como dije antes, mi voz se quiebra y mi corazón se encoge.
Y todo sigue siendo en vano.
Sólo...
Sólo y únicamente de pido que me hables por la calle, y que me ayudes a olvidarte.

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