No cuesta nada recordar, pero ¡hay que ver cómo duele!
Me aferré a la calefacción.
Hice un dibujo tuyo, lo fijé en ella y, una vez más, me volví a engañar pensando que ese era tu calor.
Y aquí sigo, amarrada a una lágrimas que no van a ningún lugar más que los recuerdos del olvido.
Miro hacia arriba.
No hay nada más que una mesa que cubre mi cabeza.
Me recuerdo también que, en sueños, tú pisaste este suelo. Pero en sueño se quedó.
Ojalá pudiera dormir toda la vida.
Ojalá me tumbara en mi cama... y ojalá cerrar los ojos no significara no vivir, porque para mí es todo lo contrario.
Son mis sueños el único lugar en el que estás tú, y son mis sueños el único lugar en el que vivo.
Porque una vez con los ojos abiertos, ni mis propias palabras me ofrecen un refugio confortable.
¿Y tú? Tú te has ido, tú... tú ya no estás aquí.
Lo raro es cómo mi corazón se ha hecho con parte de tu sonrisa, porque yo sé que tú eres el primero que no quiere eso.
Es algo que duele pero... me tengo que hacer con la verdad.
No puedo vivir en una mentira, porque las mentiras no son vida, y la vida no son mentiras.
Te echo de menos.
Te echo mucho de menos.
Y ojalá algún día no tenga que decir esto.
Porque tú estés delante mía, o simplemente, otra persona esté conmigo.
Porque ahora sólo me acompaña una calefacción y un boceto mal hecho de tu cuerpo.
Te echo de menos.
Hice un dibujo tuyo, lo fijé en ella y, una vez más, me volví a engañar pensando que ese era tu calor.
Y aquí sigo, amarrada a una lágrimas que no van a ningún lugar más que los recuerdos del olvido.
Miro hacia arriba.
No hay nada más que una mesa que cubre mi cabeza.
Me recuerdo también que, en sueños, tú pisaste este suelo. Pero en sueño se quedó.
Ojalá pudiera dormir toda la vida.
Ojalá me tumbara en mi cama... y ojalá cerrar los ojos no significara no vivir, porque para mí es todo lo contrario.
Son mis sueños el único lugar en el que estás tú, y son mis sueños el único lugar en el que vivo.
Porque una vez con los ojos abiertos, ni mis propias palabras me ofrecen un refugio confortable.
¿Y tú? Tú te has ido, tú... tú ya no estás aquí.
Lo raro es cómo mi corazón se ha hecho con parte de tu sonrisa, porque yo sé que tú eres el primero que no quiere eso.
Es algo que duele pero... me tengo que hacer con la verdad.
No puedo vivir en una mentira, porque las mentiras no son vida, y la vida no son mentiras.
Te echo de menos.
Te echo mucho de menos.
Y ojalá algún día no tenga que decir esto.
Porque tú estés delante mía, o simplemente, otra persona esté conmigo.
Porque ahora sólo me acompaña una calefacción y un boceto mal hecho de tu cuerpo.
Te echo de menos.

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