Porque el amor es un regalo
que la vida nos concedido.
Amemos, pues;
que quien no ama, no está vivo.

Sólo el necio
rechaza el amor
que, con aprecio,
alguien le otorga.

Pero, sabiendo que éste no tiene precio,
aceptemos con gusto el corazón que nos llora.

Que amar no es sufrir
por quien se va y no vuelve;
amar también es sonreír,
sonreír porque alguien nuevo viene.

Eso no quita que lloremos
por ver a ese alguien marchar.
Pero sin tristeza, no reiremos,
porque no ríe quien no sabe llorar.

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