El cruce maldito.
Unos, de color blanco.
Otros, de color negro.
Pero todos son iguales,
porque todos llevan al infierno.
No han matado a nadie.
Tampoco ha habido atropellos.
Sólo sus pasos pisaron
todos y cada uno de ellos.
Cada vez que lo recuerdo
me siento aún más muerta,
pues la vida me ha callado
con el golpe de una puerta.
Habré caído en el olvido
para esa persona perfecta,
pues ni se gira ni habla
al oír que quiero verla.
Perfumó mi vida,
y luego me pegó un resfriado.
Ya no huelo su belleza,
pero ésta sigue revoloteando.
Pero luego está aquella parada da autobús.
Si me ve, me quita la mirada.
Si me siente, se aparta, cuanto más, de mí.
Lo peor, lo veo alguna mañana.
Y cuando lo miro se van las ganas de vivir.
No sé si quiere hacerme sufrir,
o tan sólo, borrar mi mirada.
El caso es que no paro de morir,
y siempre hay lágrimas en mi cara.
Puedo deshacerme de este sufrimiento,
pero si veo sus ojos, todo se acaba.
Desde aquel cruce me hallo en un infierno
de dolor y ausencia de habla.
Otros, de color negro.
Pero todos son iguales,
porque todos llevan al infierno.
No han matado a nadie.
Tampoco ha habido atropellos.
Sólo sus pasos pisaron
todos y cada uno de ellos.
Cada vez que lo recuerdo
me siento aún más muerta,
pues la vida me ha callado
con el golpe de una puerta.
Habré caído en el olvido
para esa persona perfecta,
pues ni se gira ni habla
al oír que quiero verla.
Perfumó mi vida,
y luego me pegó un resfriado.
Ya no huelo su belleza,
pero ésta sigue revoloteando.
Pero luego está aquella parada da autobús.
Si me ve, me quita la mirada.
Si me siente, se aparta, cuanto más, de mí.
Lo peor, lo veo alguna mañana.
Y cuando lo miro se van las ganas de vivir.
No sé si quiere hacerme sufrir,
o tan sólo, borrar mi mirada.
El caso es que no paro de morir,
y siempre hay lágrimas en mi cara.
Puedo deshacerme de este sufrimiento,
pero si veo sus ojos, todo se acaba.
Desde aquel cruce me hallo en un infierno
de dolor y ausencia de habla.
Comentarios
Publicar un comentario