El entramado de los hilos que condensa la fragilidad de las patas
Mi sillita de mimbre.
Mi fondo gris.
Mi silencio, mi estatismo.
Tu presencia infortunada.
Apenas di la vuelta
Y ya estabas a mi lado
Respirando
Cual un oso en invierno.
Lenta, quieta,
Ni viva ni muerta
Pero muy, muy presente.
Mi sillita de mimbre.
¿Quieres, de verdad,
Que en ti me siente?
Apenas te alzas sola
Porque pesas como el plomo,
Y yo,
con forma de pluma,
Te desharía con mi liviandad.
Acompáñame, será mejor.
Nos haremos amigas.
Tú te sentarás en el prado a observar cómo atardece
Y yo planearé con la brisa de mañana.
¿Por qué tan gris? ¿Y por qué tan triste?
Ven conmigo, sillita. Levántate y anda.
Conviértete en Lázaro y volemos libres.
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