Una habitación vacía.
El aire se ha parado, la luz naufraga en el vacío.
Los fotones ya no se conocen. Y perdidos en su carente campo gravitatorio se comen unos a otros.
Agujeros negros. Miedo al no retorno.
Y la silla. Vacía. Sola.
Alumbrada, impasible. No se resiste a la sombra, que crece...
que se asoma por los portales de los ángulos rectos, siempre cerrados.
Lúgubre sustento.

...

Zozobra el silencio.
Aúlla el sonido en su intento por partir.
No puede.
No se puede llenar el vacío.

Comentarios

Publicar un comentario