Sucesión (o lío) de ideas.

Hace mucho que no escribo a mano. Tanto, que he olvidado qué significa fluidez y qué no. Pero me gusta mi letra. Son las 0.49, 3 de septiembre. Es curioso que comience, que "salude" a este día precoz conciliando el sueño, algo propio de una despedida. Es curioso, también, que asociemos el día, fuente de ruido y estrés inagotable, con la vida, y que la noche, romántica, meditabunda y silenciosa pase desapercibida ante nuestros ojos cerrados. O que, por el contrario (aunque propio del ser humano), utilicemos el día para crear ruido y estrés, algo insano y más próximo a la muerte que el silencio, por paradójico que suene.
Me atrae lo siniestro, como curiosidad, siempre sana, claro. El cristianismo refleja a Lucifer como pecador supremo, ausencia total de Dios (y esto me lleva a una contradicción en la que no voy a entrar), cumbre de todos los placeres primitivos de los que Dorian Grey, como todos muerto y ficticio, goza al darse a la mala vida. De hecho, veo en el pecado una especie de "naturaleza humana", aunque conciba nuestra esencia como algo totalmente distinto.
Supongo que la curiosidad citada es esa pequeña parte satánica que todos tenemos (luz, oscuridad). ¿No es el todo la esencia de la perfección? Puede ser, porque si no puede ser, no es. Pero yo creo que es así, todos somos Lucifer y todos somos Dios, en el contexto creyente. Todos somos luz y oscuridad. Y sería "¿antihumano?" la ausencia de una de ellas, pues somos conscientes de algo gracias a su opuesto. La mente no interpreta si no compara, pues interpretar es juzgar, que implica asociar un adjetivo con la realidad en cuestión, y como todos sabemos, todo adjetivo sin excepción, tiene su antónimo (creo), sus grados y demás.
Asimismo, es incongruente hacer de un acto, dos o tres una persona, puesto que la clave y la dificultad vital es conocerse, realizarse y aceptarse (que implica la felicidad, a mi parecer), proyecto que no termina ni con la muerte. Nunca será del todo cierto o equivocado etiquetarnos de "bueno, malo o feroz", y me reitero; porque las personas fluimos y cambiamos y somos y dejamos (o no) de ser.
Yo no digo que el prejuicio sea malo (aunque lo opine), simplemente, absurdo. Prejuzgar significa basarse en una realidad totalmente tergiversada por la mente (mente no es sinónimo de razón, sino de ego), lo cual los dificulta más a la hora de ver lo que realmente es, y eso nos vuelve más egocéntricos, menos comprensivos, menos empáticos.
En resumen y para esclarecer las ideas, el hombre tiene luz y oscuridad, pero su esencia no se halla en lo que tiene, sino en lo que hace, en lo que decide potenciar (que resulta en lo que es). Quien actúe bajo la luz, luz será y recibirá; quien lo haga con oscuridad, se apagará.
"No das lo que tienes, das lo que eres."
"Sé el cambio que quieres en el mundo."

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