Chs.

Hay veces en las que solamente quieres estar en silencio. Y con todas tus fuerzas intentas escribir un poema, pero no puedes, porque el silencio, ese silencio, no es para nada literario. Es triste como él solo. Es triste porque la palabra ya no lo abarca, y los pensamientos fluyen como un río de veneno que al llegar al mar te mata. ¿Entiendes? Porque yo -y lo odio- soy una jaula de palabras en este mundo que el hombre no ha creado y que sin embargo destruye. Yo siempre, siempre intento escribir un poema o cagarme en su madre, siempre intento decir, y me reitero, decir, que la Rima I de Bécquer tiene toda la razón del mundo, y sin embargo, no me callo. Y por eso necesito este silencio tan amargo como un café sin azúcar, necesito este silencio absurdo, sin literatura, necesito que sus sábanas me cubran la boca y me dejen dormir en la música, que a veces es también silencio... pero no, no, no. Yo ahora no quiero música. Beethoven, vete. Chopin, déjate de romanticismo y de noches, ahora me das asco porque no me expresas, y mañana te amaré porque eres yo. Dejadme todos sumirme en mi silencio, en mis afluentes, en mi veneno, dejadme sola, si yo lo único que quiero es hasta irme de mí... no quiero ser. El silencio ahora no es, no existe, por eso yo, que ahora a mi pesar soy silencio, no existo. No hagáis como si no fuera cierto. Iros. Todos. Ya.

Comentarios

  1. Ser silencio, ser poesía, ser el veneno que fluye por tus ríos y mis venas, o el viento que se escapa por las grietas del costado roto, resquebrajado de tanto amar y odiar al mimo tiempo. De amar al odio, de odiar el tiempo que no se consume pero nos impide florecer.

    Yo te invito a dejar cubrir tu rostro por las sábanas de la inmensidad y así escapar de la voz muda que te limita. Sal de tu realidad y observa de forma objetiva la vista general que te rodea. Y que la subjetividad regrese cuando despiertes.
    R.

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