"La vida es un sueño que despierta cuando el amor es cierto."
Ahora estáis aquí, es cierto.
Y en este momento, no hay imaginación
que acobarde a la realidad.
Creerme, el cielo es azul y no es mentira.
Pero si se va, lo podéis desmontar.
Podéis llevaros todo lo que vuestra vista alcance,
y más.
Podéis desatornillar las estrellas
que sostienen el universo.
Y los palacios, los suelos de mármol.
El David de Florencia.
Podéis acabar con todo, con absolutamente todo.
Podéis destrozar las flores, quemar la mar.
Y el firmamento, que ya no se enciende
porque sus ojos no se levantan.
Podéis llevaros la música, el silencio, la agonía, la paz.
Podéis cerrar el teatro que es este mundo,
apagar las luces y encerrar a los actores
donde nada se recuerda.
Podéis enrollar el horizonte,
y dejarlo cual alfombra inservible en un desván.
Y matar a la poesía, enterrarla viva,
mientras grita versos que nunca nadie habrá escuchado.
Podéis llevaros los asientos, los patos,
los domingos por la tarde, noviembre, marzo,
las 9 de la mañana, los paseos por la Gran Vía.
Podéis acabar con Los Beatles,
y tirar los vinilos por la ventana. Y los cassetes, también.
Podéis llevároslo todo, yo incluida,
y cortar los hilos que nos unen a la vida,
y la vida que nos une a estos hilos,
que si se va,
no hay presencia alguna que valga la pena.
Y en este momento, no hay imaginación
que acobarde a la realidad.
Creerme, el cielo es azul y no es mentira.
Pero si se va, lo podéis desmontar.
Podéis llevaros todo lo que vuestra vista alcance,
y más.
Podéis desatornillar las estrellas
que sostienen el universo.
Y los palacios, los suelos de mármol.
El David de Florencia.
Podéis acabar con todo, con absolutamente todo.
Podéis destrozar las flores, quemar la mar.
Y el firmamento, que ya no se enciende
porque sus ojos no se levantan.
Podéis llevaros la música, el silencio, la agonía, la paz.
Podéis cerrar el teatro que es este mundo,
apagar las luces y encerrar a los actores
donde nada se recuerda.
Podéis enrollar el horizonte,
y dejarlo cual alfombra inservible en un desván.
Y matar a la poesía, enterrarla viva,
mientras grita versos que nunca nadie habrá escuchado.
Podéis llevaros los asientos, los patos,
los domingos por la tarde, noviembre, marzo,
las 9 de la mañana, los paseos por la Gran Vía.
Podéis acabar con Los Beatles,
y tirar los vinilos por la ventana. Y los cassetes, también.
Podéis llevároslo todo, yo incluida,
y cortar los hilos que nos unen a la vida,
y la vida que nos une a estos hilos,
que si se va,
no hay presencia alguna que valga la pena.
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