Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa.
-Este lugar está vacío.
-¿Vacío? ¿Dónde ves tú el vacío?
-¿No te has fijado? No hay nadie. Absolutamente nadie.
-Ah, ¿no? Permíteme discrepar. Este lugar esta lleno. Lleno de vida, de arte, de felicidad, de amor. Cosa que, por desgracia, no todas las personas tienen. ¿No oyes el sonido de las olas? Es Serrat. Está cantando Mediterráneo. ¿Y qué me dices de su movimiento? Lo produce Machado, que está haciendo caminos sobre la mar. ¿Y la arena? Son los polvos que desprendió Peter Pan es su viaje a Nunca Jamás. Y si miras hacia arriba, podrás observar el humo de los canutos de Sabina, más conocido como nubes. Y las lágrimas con las que Hernández murió constituyen este agua pura y cristalina... Y todas las noches, cuando la brisa del mar canta las Nanas de la Cebolla, la luna asciende dibujando su reflejo en este lugar. La poca luz que ésta desprende llama a gritos a Miguel para ser traída hasta aquí. A veces, por la noche también, aparecen palomas blancas, al parecer extraviadas, buscando estrellas donde la gente no se haga daño. Y ¿sabes? Las encuentran. Están ahí arriba, escondidas. Ellas son como los amigos; cuanto más oscurece, más brillan. ¿Serías capaz de vez esa eterna línea trazada separando el azul del cielo del azul del mar? No te engañes. No es el horizonte. El horizonte es la meta a la que nunca llegaremos. Tras esa línea nos esperan.
-¿Quiénes?
-Ellos. La gente con la que más de una vez en tu vida has soñado. El día que seamos lo suficientemente grandes como para soñar con llegarles a la suela del zapato, iremos. Y créeme; ese día llegará.
-Seguramente dentro de mucho, demasiado.
-La fugacidad del tiempo te sorprenderá cuando estés allí. Y ahora, párate a otear este paisaje con detenimiento y, tras haberlo hecho, comprueba cómo de tu alma ya no sale la palabra "vacío". Y date cuenta de que tú eres quien más lo llena.
-¿Vacío? ¿Dónde ves tú el vacío?
-¿No te has fijado? No hay nadie. Absolutamente nadie.
-Ah, ¿no? Permíteme discrepar. Este lugar esta lleno. Lleno de vida, de arte, de felicidad, de amor. Cosa que, por desgracia, no todas las personas tienen. ¿No oyes el sonido de las olas? Es Serrat. Está cantando Mediterráneo. ¿Y qué me dices de su movimiento? Lo produce Machado, que está haciendo caminos sobre la mar. ¿Y la arena? Son los polvos que desprendió Peter Pan es su viaje a Nunca Jamás. Y si miras hacia arriba, podrás observar el humo de los canutos de Sabina, más conocido como nubes. Y las lágrimas con las que Hernández murió constituyen este agua pura y cristalina... Y todas las noches, cuando la brisa del mar canta las Nanas de la Cebolla, la luna asciende dibujando su reflejo en este lugar. La poca luz que ésta desprende llama a gritos a Miguel para ser traída hasta aquí. A veces, por la noche también, aparecen palomas blancas, al parecer extraviadas, buscando estrellas donde la gente no se haga daño. Y ¿sabes? Las encuentran. Están ahí arriba, escondidas. Ellas son como los amigos; cuanto más oscurece, más brillan. ¿Serías capaz de vez esa eterna línea trazada separando el azul del cielo del azul del mar? No te engañes. No es el horizonte. El horizonte es la meta a la que nunca llegaremos. Tras esa línea nos esperan.
-¿Quiénes?
-Ellos. La gente con la que más de una vez en tu vida has soñado. El día que seamos lo suficientemente grandes como para soñar con llegarles a la suela del zapato, iremos. Y créeme; ese día llegará.
-Seguramente dentro de mucho, demasiado.
-La fugacidad del tiempo te sorprenderá cuando estés allí. Y ahora, párate a otear este paisaje con detenimiento y, tras haberlo hecho, comprueba cómo de tu alma ya no sale la palabra "vacío". Y date cuenta de que tú eres quien más lo llena.
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