Todo sigue igual.

¿Quién me ha robado el corazón?
Por favor, que alguien me lo diga.
Estaba aquí, en el cajón...
A este paso me quedo sin vida.

Quizá él se haya escapado,
pues era demasiado dolor el que tenía que aguantar.
Podría, por lo menos, haber avisado
antes de haber comenzado su marchar.

Y me rindo, ya paso de buscarlo.
Sé de sobra que ya no voy a encontrar nada.
Al igual que tú, él se ha largado.
Y no ha tenido la decencia de irse en mi cara.

Cobarde, sin valor,
ha huido de la muerte como si de mí se tratara.

Ya no quiero sentir.
No quiero querer odiar.
Con o sin alma, voy a sufrir,
aun sabiendo que no te voy a olvidar.

En primer lugar, porque no quiero.
Me niego a morir sin ti.
Ya sea tu cuerpo o tu recuerdo.
Sólo sé que así, no puedo vivir.

Aun estando aquí, te siento igual de cerca que de lejos.
¿Será, como siempre, culpa mía?
Yo sólo sé que te echo de menos.
Y todo me da igual. Todo, excepto tu sonrisa.

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