Dime, por lo menos, que te has ido. Y no permitas que yo misma me engañe.
Caminaba yo por una noche perdida,
una de las muchas en las que he muerto llorando.
Cuando todavía soñaba con una mísera despedida,
sin saber que, otra vez, todo iba a ser en vano.
Tu perfume permanecía olvidado por las calles,
tu ausencia se negaba a no estar presente,
tus ojos no iluminaban las mentiras de los cobardes,
y aun no habiendo nadie, no distinguía tu cara entre la gente.
Sola, como siempre, canturreaba tu hermoso silencio.
Siempre me ha parecido la más bella melodía.
Con un silbido podía decir desde te odio hasta te quiero,
pero ya daba igual, pues nadie me oía.
La palabra "volver" me comía la cabeza
llenándola, de nuevo, de una falsa esperanza.
Y de nuevo también, perdí la paciencia,
que sólo me pedía desear poder echarla.
Tú, ausente a todo, seguías tu camino mientras dormías.
Tu sueño es el sabor más dulce que te probado.
Soñabas con alguien, sonreías.
Era la misma alegría con la que te habías marchado.
una de las muchas en las que he muerto llorando.
Cuando todavía soñaba con una mísera despedida,
sin saber que, otra vez, todo iba a ser en vano.
Tu perfume permanecía olvidado por las calles,
tu ausencia se negaba a no estar presente,
tus ojos no iluminaban las mentiras de los cobardes,
y aun no habiendo nadie, no distinguía tu cara entre la gente.
Sola, como siempre, canturreaba tu hermoso silencio.
Siempre me ha parecido la más bella melodía.
Con un silbido podía decir desde te odio hasta te quiero,
pero ya daba igual, pues nadie me oía.
La palabra "volver" me comía la cabeza
llenándola, de nuevo, de una falsa esperanza.
Y de nuevo también, perdí la paciencia,
que sólo me pedía desear poder echarla.
Tú, ausente a todo, seguías tu camino mientras dormías.
Tu sueño es el sabor más dulce que te probado.
Soñabas con alguien, sonreías.
Era la misma alegría con la que te habías marchado.
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