Es muy simple y no puedo negarlo

Abrazar a la persona amada:
una quimera; esta no existe.
¿Y si abrazara yo de esa forma?
El amor que se abraza no se finge.

Es muy simple y no puedo negarlo...
Por eso
está fuera de mi mar y de mis campos.
Ella, que es el viento
porque vuela y se respira.
Ella, que se ausenta
si se abren mis pupilas.
Ella.

Después de callar un tiempo
he vuelto a escribir sin pena.
El recuerdo sigue estando,
el pasado se lo lleva
su corriente con arena,
que si a veces me acicala
otras veces me molesta.
Pero no deja de ser la suya,
y por eso la aprecio tanto.

El tiempo.
Este guía que me mueve los pies hacia delante.
Mi tiempo,
el oxígeno que necesito para volver a respirar.
Mi tiempo vale mucho, eso he aprendido.
Vale porque es eterno
hasta que yo lo abandone.
Vale porque es mío
sin que nadie me lo imponga.
Vale porque es tiempo,
y en el tiempo está todo.
Está la vida. Mi vida.
Está la arcilla de mi yo,
y puedo moldearla.
Y sin tiempo me ahogaría…

Eso antes me pasaba.


Ahora estás en el aire
porque en polvo te convertiste;
si te quise coger, te esfumaste.
Si te quise sin más, no hay respuesta.
Ya no eres. ¿Te marchaste?
No lo sé.

Eres aire…
Te respiro cuando siento
pero no estás cuando veo.
(Es muy simple y no puedo negarlo).
Aire...
mi amada brisa de invierno.

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