Hoy necesito que la nada me abrace
como el mar a la noche y el sol a la tarde.
Volar como las gaviotas, en busca de peces,
quizás para nadar antes que para comerlos.
Necesito amigarme con el horizonte y que al fin
no me imponga sus ojos lejanos, su solemne rectitud.
Bailar por los montes y sentir mis raíces
amarradas al suelo, entre la hierba y el campo.
Que me suban las ardillas,
que se posen en mis hombros
y planeen con la mente los caminos entre ramas.
Que el mundo se sienta inmenso
pero cercano
y que yo pueda pueda posarme
otra vez en su regazo.
Ríe, chinito,
y achina tus ojos morochos
para yo poder entender
qué te hace tan feliz
de estar allá arriba.
Ya te dije que quiero alcanzarte;
me quiero sentir cerca de tu alma
y fluir como el agua entre silencio y silencio.
Tumbarme en la hierba.
Pintarme de verde,
besar con las manos este bosque impertérrito.
como el mar a la noche y el sol a la tarde.
Volar como las gaviotas, en busca de peces,
quizás para nadar antes que para comerlos.
Necesito amigarme con el horizonte y que al fin
no me imponga sus ojos lejanos, su solemne rectitud.
Bailar por los montes y sentir mis raíces
amarradas al suelo, entre la hierba y el campo.
Que me suban las ardillas,
que se posen en mis hombros
y planeen con la mente los caminos entre ramas.
Que el mundo se sienta inmenso
pero cercano
y que yo pueda pueda posarme
otra vez en su regazo.
Ríe, chinito,
y achina tus ojos morochos
para yo poder entender
qué te hace tan feliz
de estar allá arriba.
Ya te dije que quiero alcanzarte;
me quiero sentir cerca de tu alma
y fluir como el agua entre silencio y silencio.
Tumbarme en la hierba.
Pintarme de verde,
besar con las manos este bosque impertérrito.
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