Vocesmundo — nadacalma

No quiero volver a la cama,
que debajo me esperan los monstruos.
No quiero salir de ella,
que detrás los monstruos me esperan.
Me quedo quieta un momento,
y el momento se convierte en rato,
y el rato en tiempo,
y el tiempo, agotado,
se convierte en pausa.
Y la pausa me revuelve
mi mundo inquieto
Por mover de nuevo las piernas.
"¡Yo quiero caminar!"
Me musitan mis amigas con tono lastimero.
Y una voz que viene de arriba,
De algún lugar de mi cerebro,
Responde con toda su razón:
"quedémonos todos quietos.
¿Nos veis a los demonios,
Que esperan sedientos?
La sangre que nos queda
Debemos bien guardarla."

Pero siento un impulso dentro,
Un acento rabioso
Que ni con quietud se calma,
Que necesita soltar los frenos
Y hacer algo, algo, algo.
Tumbarse en la cama
y sentir que no hay miedo.
Anclarse al suelo
Sin que jamás lo aten.

"¡Ah! ¡Basta! ¡Basta!
¡Quítame la soga del cuello!
No te soporté nunca,
Ahora te soporto menos
Y ya no trago esa creencia
Con sabor a cristal roto
Que me hierve la sangre
Y me hiela el cuerpo.
A ti, bestia sin fuego,
Lucifer de pacotilla,
A ti No te tengo miedo.
¿Ves cómo me levanto
Y me tumbo si prefiero?"

Cierro el libro, miro al frente.
Algo reverbera en mi pecho,
Una rabia que no encuentra dueño,
Un miedo enfermo -que no muerto-.
Pero nada más.

Mi cuarto no tiene monstruos.
Me lo han prometido mis ojos,
Al mirar.

Comentarios