Tiempo ha de aquello.
"¿Mi reloj está parado? No. Pero las agujas no dan la sensación de girar."
- Ya perece la tarde, parece. Hoy no anduvo luminosa. Hoy, esta mañana, el Sol salía a veces, a cachos. Era de día. Fue de día, sí, me repito ahora... Ahora es por la tarde. Parece por la tarde. En verdad, debería estar pensando, en cierto modo, que se acerca la teórica hora de cenar, pero el tiempo se ha quedado estancado, como en un charco de barro. De lodo. De lodo vacío. Estoy sola. Soy libre. Estoy sola.
"Soy libre", me digo. Sí. Pero no lo entiendo. ¿La libertad necesita un sentido...? ¿Lo necesita, acaso? No lo sé. La libertad necesita el momento presente. Pero el momento presente necesita un sentido... que no viene dado. No está en las estanterías, en las teclas del piano. ¿No está? No lo encuentro, al menos. Ya lo he buscado, hoy, una y mil veces, que ojalá fueran mil más. Pero tampoco tengo la angustia de perderlo, ni la desesperanza de no hallarlo. ¿Eso está bien? No lo sé. Pero de ser, tendría sentido. Y no es.
Hoy el cielo no cambia de color. Con ese gris de niebla, me siento encerrada entre sábanas. Me estoy ahogando. Quizás. No lo sé, es posible. Las sábanas no permiten la entrada de aire, y no tengo un cuchillo para abrir un hueco entre las nubes. Y mientras, se ha hecho oscuro. De repente. Como si algo hubiera cubierto el Sol con una manta... Voy a echarlo de menos, aunque no lo vea.
Necesito que alguien me recuerde cómo se exhala. No siento el aire. No me llena nada, de momento. Y eso busco. Alimento de aspiraciones. Sueños, creencias, confianza. Necesito volver un momento al pasado para buscar en el recuerdo qué he perdido exactamente, porque solo noto que me falta y no recuerdo en absoluto su presencia.
- Ya perece la tarde, parece. Hoy no anduvo luminosa. Hoy, esta mañana, el Sol salía a veces, a cachos. Era de día. Fue de día, sí, me repito ahora... Ahora es por la tarde. Parece por la tarde. En verdad, debería estar pensando, en cierto modo, que se acerca la teórica hora de cenar, pero el tiempo se ha quedado estancado, como en un charco de barro. De lodo. De lodo vacío. Estoy sola. Soy libre. Estoy sola.
"Soy libre", me digo. Sí. Pero no lo entiendo. ¿La libertad necesita un sentido...? ¿Lo necesita, acaso? No lo sé. La libertad necesita el momento presente. Pero el momento presente necesita un sentido... que no viene dado. No está en las estanterías, en las teclas del piano. ¿No está? No lo encuentro, al menos. Ya lo he buscado, hoy, una y mil veces, que ojalá fueran mil más. Pero tampoco tengo la angustia de perderlo, ni la desesperanza de no hallarlo. ¿Eso está bien? No lo sé. Pero de ser, tendría sentido. Y no es.
Hoy el cielo no cambia de color. Con ese gris de niebla, me siento encerrada entre sábanas. Me estoy ahogando. Quizás. No lo sé, es posible. Las sábanas no permiten la entrada de aire, y no tengo un cuchillo para abrir un hueco entre las nubes. Y mientras, se ha hecho oscuro. De repente. Como si algo hubiera cubierto el Sol con una manta... Voy a echarlo de menos, aunque no lo vea.
Necesito que alguien me recuerde cómo se exhala. No siento el aire. No me llena nada, de momento. Y eso busco. Alimento de aspiraciones. Sueños, creencias, confianza. Necesito volver un momento al pasado para buscar en el recuerdo qué he perdido exactamente, porque solo noto que me falta y no recuerdo en absoluto su presencia.
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