La niña de los ojos verdes
Dibuja mares de plata.
La niña de los ojos verdes
Siente el quejido del agua.

La niña de los ojos verdes
Se asoma por la ventana,
Y observa entre las luces
Cómo expira su alma.

La niña de los ojos verdes
Toma en su mano una piedra.
La niña de los ojos verdes
La lanza para no verla.

La niña de los ojos verdes
Divisa a un pez herido;
Es la piedra que ha lanzado,
Todo por no haberlo visto.

La niña de los ojos verdes
Se mancha de agua las ropas.
La niña de los ojos verdes
Se pregunta por qué llora.

La niña de los ojos verdes
Guarda su piedra marchita.
Es la piedra o es el pez
Un soplido de desdicha.

La niña de los ojos verdes
Regresa despacio a la orilla.
La niña de los ojos verdes
Se encoge entre sus rodillas.

La niña de los ojos verdes
Levanta un momento la vista,
Y siente a su lado un viejo
Risueño de sabiduría.

El viejo de los ojos sabios
Observa un instante a la niña.
El viejo de los ojos sabios
Comprende esas lágrimas vivas.

El viejo de los ojos sabios
Recorre en paz el horizonte.
La niña de los ojos verdes
"No entiende qué hace ese hombre".

La niña de los ojos verdes
Llora el reflejo de su alma.
-¡Ojalá fuera otra distinta!-
Solloza ella, desesperada.

Las olas de espuma salada
Dibujan su faz en el agua.
La niña se ve a sí misma
Y se percata de que se ama.

La niña de los ojos verdes
Cierra sus ojos, entre peros, cansada,
Y el viejo, mientras la abraza,
Le susurra: "no pasa nada".

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