A un muy querido.
Llevas el afecto en tu sombra,
que es negra, negra como tu pena.
Y tus ojos son negros y marrones,
y tus dientes son como cadenas.
Llevas la palabra muerta,
Realmente muerta de mentira,
y cuando es cierta, si es cierta,
la hundes, como hundes la vida.
Tienes el corazón apagado,
muerto de cansancio y cuando vive, soñoliento.
Soñoliento del sueño que te mata,
que nunca te mata porque ya estás muerto.
Desafiante porque todo te desafía,
amenazante,
y a los que queremos ser buenos,
que nos metemos en tus rayos y tus truenos,
simplemente, nos derribas.
Ay, tus zapatos...
cansados están de arrastrar tu pena.
De picar tu piedra andan exhaustos,
agonizan porque les ahoga tu hiedra,
hiedra negra, hiedra de sombra,
mortífera porque te roba el aire.
¡Deja de entregarle tu vida
y compórtate como buen padre!
Sal de tu aura depresiva,
por favor, te lo ruega mi anhelo...
Ya no arruga tu cara una sonrisa,
y a mí no me queda más dolor,
-date prisa-,
para guardarme los "te quieros".
que es negra, negra como tu pena.
Y tus ojos son negros y marrones,
y tus dientes son como cadenas.
Llevas la palabra muerta,
Realmente muerta de mentira,
y cuando es cierta, si es cierta,
la hundes, como hundes la vida.
Tienes el corazón apagado,
muerto de cansancio y cuando vive, soñoliento.
Soñoliento del sueño que te mata,
que nunca te mata porque ya estás muerto.
Desafiante porque todo te desafía,
amenazante,
y a los que queremos ser buenos,
que nos metemos en tus rayos y tus truenos,
simplemente, nos derribas.
Ay, tus zapatos...
cansados están de arrastrar tu pena.
De picar tu piedra andan exhaustos,
agonizan porque les ahoga tu hiedra,
hiedra negra, hiedra de sombra,
mortífera porque te roba el aire.
¡Deja de entregarle tu vida
y compórtate como buen padre!
Sal de tu aura depresiva,
por favor, te lo ruega mi anhelo...
Ya no arruga tu cara una sonrisa,
y a mí no me queda más dolor,
-date prisa-,
para guardarme los "te quieros".
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