Amado ser humano.

Me gusta el ser humano. Sí, me gusta, me divierte, lo que sea. Me entretiene. Me parece gracioso, a veces burlesco, y cínico, muy cínico. Me hace gracia. Y la verdad, no sé si  me río de la especie o con ella. ¿Qué más da? Nadie puede leerme la mente, y yo me entretengo observando a la gente cuando monto en autobús. Llamadme loca, eso también me divierte. No mi "locura", sino la ¿cualidad? que tenemos de juzgar, de etiquetar lo primero que se pone enfrente nuestro. Es... simplemente es. Y eso me hace gracia. Os voy a poner un ejemplo.

Vais en el autobús, estáis inquietos, con prisas y estresados (cómo no). El tráfico estrepitoso, la banda sonora del día a día. Y miráis a la persona que tenéis enfrente, le hacéis un análisis para ver si es del barrio, si tiene la nariz grande o pequeña, la observáis con detenimiento, y continuáis como si nada. De repente, el conductor pega un frenazo. Los cuerpos de los pasajeros se apelotonan (afortunados ellos, los que van sentados), y uno pisa al otro, perdones por todos los lados, enfados puntuales... El caso (y esto es lo que más gracia me hace) es que llega la celebérrima y esperada conversación: "¡ay, estos conductores, que van dando tirones! ¡No saben conducir! ¡Van como les viene en gana, les traen sin cuidado los que vamos agarrados a las barandillas! ¡Qué vergüenza!", y demás comentarios que dan lugar al mismo diálogo de siempre, entre desconocidos, donde sólo hay bufidos y anécdotas.
Esa situación me parece de lo más graciosa (que no satírica, cuidado). Y, pensándolo bien, me río con ella (la llamaría ridícula, pero eso sería despreciarla, y no lo hago, aunque sí es cierto que no tiene mucha vuelta de tuerca). Pero me hallo confusa, sí. Y la confusión no es pequeña. Aún no sé si soy misántropa o sólo intento darle algo de humor a la vida. Y lo peor es que creo que me decanto más por lo primero que lo segundo (no confiéis demasiado en mí). Pienso esto por corrientes como el Dadaísmo, no con firmeza, pero sí con intuición. Lo pienso porque lo apoyo, porque me gusta esa ridiculización antibelicista del arte, y del ser humano en general. Porque la gente dice: "menuda chorrada, hacer un poema con trozos de periódico al azar"... ¿Y por qué no? Cosas hay más absurdas que eso. Absurdas e insulsas. ¿Matarse por dinero? ¿Intereses? ¿Juzgar por la apariencia? ¿Desprestigiar por la posición social? ¡El ser humano tiene en la historia las cosas más absurdas jamás vistas y ocurridas, y van y se quejan de un poema sin sentido aparente! ¿Y la vida? ¿Qué me dicen de la cantidad de personas que no le encuentran el sentido? ¡Algo tan esencial como la vida! Pues sí, señores, sí. Tendemos a señalar con el dedo a los cuatro (o cuatrocientos) gatos que deciden corromper las leyes de lo habitual, y nunca nos fijamos en si lo "normal" de verdad nos es beneficioso o totalmente dañino. Todo se banaliza cuando nuestros ojos se acostumbran a verlo (la corrupción es buen ejemplo).

Cínico el ser humano, ¿verdad? Eso también me hace gracia.

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