El segundo día fue un tanto diferente, aunque lo único que hicimos fue prestar atención a las presentaciones del profesorado. Creo recordar, aunque no con certeza, que la primera en presentarse fue Trinidad, la de lengua. Con toda seriedad, unos pasos cortos pero rápidos y su típica expresión de "buenos días" nos recibió cordialmente a los 29 alumnos y alumnas que formamos hoy 1º F. No tardó en empezar a presentarse. Hay una tremenda diferencia entre la opinión que tenía hace unos 9 meses sobre ella a la que tengo ahora. Después fue Enrique, luego, creo que Alfonso nos hizo una prueba de nivel, a continuación se presentó Roberto, con una hora de lo más humorística y divertida. Por último, vino Andrés, de Educación Física, dejándonos los pelos de punta con su presentación.
El miércoles empezó presentándose la de inglés, María. Desde el principio supe la opinión que iba a tener sobre ella, por lo menos como profesora. Luego nos tocaba lengua. Trinidad tardó un poco en venir, pues a primera hora estaba en otro edificio, por tanto tenía un paseo hasta nuestra clase. Cuando llegó, como siempre diciendo "buenos días", nos puso una prueba de nivel que casi nadie aprobó. El resto del día no fue muy distinto.
Pasaban los días y en clase empezábamos a dar materia, aunque la ausencia de la profesora de lengua dejó una ambiente nostálgico, por lo menos desde mi punto de vista. También comenzaron los exámenes, haciéndome ver que la vida no nos da nada masticado, es más, nos tenemos que hacer nosotros la comida para después poder saborearla. Pero no sólo me he percatado de eso. También he visto quiénes realmente son mis amigos;al recordar los múltiples momentos en los que la melancolía se ha manifestado en forma de llanto o cosas parecidas he observado qué personas se han aferrado a mí hablándome con el corazón, sonriéndome con el alma. Aún pienso que cosas como esas se merecen regalos mucho mejores que la vida. Me he descubierto a mí misma, dándome a conocer mis verdaderos gustos, aficiones y mis múltiples defectos. También he visto que tengo que aplicarme mucho más; la vaguería no es buena amiga, y debemos aprovechar cada instante y cada ofrecimiento de la vida haciendo las cosas lo mejor que podemos, pero creo que en trabajos como esta redacción no se trata de hacer algo perfecto (en primer lugar porque no existe la perfección y en segundo porque lo perfecto es enemigo de lo bueno), sino hacerlo uno mismo dejando que el alma sea la que escriba. Pero no sólo he descubierto cosas buenas: me he dado cuenta que la ignorancia, la hipocresía, la insensibilidad (entre otras cosas) reina en la cabeza de muchos, dando lugar a la incomprensión y a la soledad. Y es que la gente no se da cuenta de que aprender es de los mayores privilegios que la vida nos ha podido dar y, por tanto, debemos aprovechar la buena enseñanza que recibimos ya no sólo de las materias que se imparten, sino de la vida. En cuanto a materias lo que más y mejor he aprendido ha sido alemán y lengua, pues lengua, este año concretamente, me ha abierto puertas hacia el mundo de la literatura, la poesía, el teatro, comenzando así a leer auténtica belleza plasmada en palabras, desde emocionarme con las rimas de Gustavo Adolfo hasta reírme interpretanto las conversaciones del Madrid castizo. He atravesado malos momentos a lo largo de este curso, quizá demasiados, pero ciertas personas me han hecho ver la belleza de la vida, y gracias a esas personas (a las cuales no tengo vidas para darles las gracias) me he dado cuenta que la vida son dos días, que no debo llorar por no ver el sol, pues si lo hago las lágrimas me impedirán ver las estrellas, que soy un pequeño pájaro aprendiendo a volar, y no tengo por qué tirarme por un acantilado sin alas, que no es feliz quien hace lo que quiere, sino quien quiere lo que hace, que debemos sonreír porque sucedió, y no llorar porque terminó. Simplemente me han devuelto la vida que la melancolía se llevó, y le han hecho cosquillas a la tristeza para yo poderla ver reír. He aprendido muchas cosas este año, pero el instituto y la vida me tienen que enseñar aún más.
Aunque no lo parezca (porque no lo parece), este año ha sido el mejor de mi vida.